El bronceado es un proceso que debe realizarse con moderación. Comience
utilizando un factor de protección elevado (índice FPS, en función
del tipo de piel) y a medida que vaya bronceando, reduzca el factor de protección
tal y como aconsejan los laboratorios de productos solares.
La insolación es el resultado de una exposición
prolongada a los rayos Ultravioleta (UVA) y debe evitarse siempre.
La piel se « pela » tras una exposición prolongada
al sol y el bronceado también desaparece. Para evitarlo utilice una
protección adaptada y aplíquela constantemente, sobre todo después
de un baño.
Recuerde que debe beber abundante agua durante la exposición al sol ya
que nos deshidratamos rápidamente.
Se recomienda utilizar cremas hidratantes de buena calidad para nutrir la
piel y mantener así el bronceado, evitando que la piel se pele.
Si utiliza lociones o aceites bronceadores le sugerimos utilizar productos
sin aceites minerales. El aceite mineral es demasiado espeso para penetrar
profundamente en la piel y produce la obstrucción de los poros. De esta manera, los
agentes protectores sólo pueden penetrar en las capas superficiales de
la piel.
En conclusión, su bronceado durará más tiempo si utiliza
productos que no contengan aceites minerales.
Efectos beneficiosos del sol fuente de vitamina D y eliminación
de la AAE (Alteración Afectiva
Estacional) o SAD (en inglés) cuyos síntomas son insomnio,
aumento de peso, depresión, tristeza.
Se ha probado que la
exposión a los rayos UVA puede producir los mismos efectos que la actividad
física como la disminución de la presión sanguínea
y la regulación de las pulsaciones, en reposo o no. Además, la
luz solar ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama, de colon y de
próstata.
Una exposición al sol moderada y la utilización de cremas solares
pueden ayudar a sacar un mayor partido a los efectos beneficiosos del sol previstos
por la madre naturaleza.